Si
las piedras hablasen
Mi pueblo Fuensanta: Que más orgullo existe
en este mundo el poder hablar como te diste tus sentimientos, de sus tantos
rincones hermosos y llenos de recuerdos.
Desde que mi mente alcanza a recordar de todo
lo visto en el pueblo de Fuensanta, a lado de la reina de las aguas esta
ubicado el Lavadero que como su propio nombre indica le pusieron dicho nombre
porque su cometido era para que todas las mujeres del pueblo fuesen a lavar la
ropa de su familia, en su tiempo era un punto de confidencia para descargar la
monotonía del día.
Era un alivio el coger tu canasta de ropa y
arrodillada ver pasar el agua clara y
cristalina su corriente se llevaba las burbujas del jabón de lavar que ellas
misma confeccionaban era un recreo para la vista, y a la vez un descanso para
descargar los acontecimientos del día a día.
Parecía que el esfuerzo realizado a simple
vista no era como tal, los pollos del paseo y sus barandas se llenaban de ropa
para secar, que en la distancia con el viento parecía un paisaje de colorido y
movimiento.
Sus losas con el paso del tiempo se han ido
gastando, su rugosidad ya no es lo que antaño fue si pudiesen hablar todo lo
escuchado no habría libro con más volumen en el mundo, sin embargo se quedan
calladas como piedras que son, han sido testigos mudos de la historias
familiares de Fuensanta.
Solo él fue santeño que ha vivido aquí sabe
de su importancia. Ahora ya sus
aguas se callaron solo ha quedado como
un monumento mudo y silencioso que solo el paseante que anteriormente lo
visitaba comprende la importancia que tuvo en su momento para Fuensanta.
Mercedes Carrillo Gómez 2012

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