jueves, 23 de enero de 2014

Si las piedras hablasen
Mi pueblo Fuensanta: Que más orgullo existe en este mundo el poder hablar como te diste tus sentimientos, de sus tantos rincones hermosos y llenos de recuerdos.
Desde que mi mente alcanza a recordar de todo lo visto en el pueblo de Fuensanta, a lado de la reina de las aguas esta ubicado el Lavadero que como su propio nombre indica le pusieron dicho nombre porque su cometido era para que todas las mujeres del pueblo fuesen a lavar la ropa de su familia, en su tiempo era un punto de confidencia para descargar la monotonía del día.
Era un alivio el coger tu canasta de ropa y arrodillada ver pasar  el agua clara y cristalina su corriente se llevaba las burbujas del jabón de lavar que ellas misma confeccionaban era un recreo para la vista, y a la vez un descanso para descargar los acontecimientos del día a día.
Parecía que el esfuerzo realizado a simple vista no era como tal, los pollos del paseo y sus barandas se llenaban de ropa para secar, que en la distancia con el viento parecía un paisaje de colorido y movimiento.
Sus losas con el paso del tiempo se han ido gastando, su rugosidad ya no es lo que antaño fue si pudiesen hablar todo lo escuchado no habría libro con más volumen en el mundo, sin embargo se quedan calladas como piedras que son, han sido testigos mudos de la historias familiares de Fuensanta.
Solo él fue santeño que ha vivido aquí sabe de su importancia. Ahora ya  sus aguas  se callaron solo ha quedado como un monumento mudo y silencioso que solo el paseante que anteriormente lo visitaba comprende la importancia que tuvo en su momento para Fuensanta.
Mercedes Carrillo Gómez 2012




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