lunes, 17 de febrero de 2014





o Torre del Cortijo de la Torre

A 728 m. de Altitud.
Formaba parte de un entramado fortificado más amplio que la torre misma.
Poseía una muralla que la rodeaba de la que todavía quedan algunos restos.
La muralla que todavía se conserva se encuentra en la parte O. y presenta piezas de piedra de gran tamaño, lo cual señala el posible origen íbero o romano de la fortificación.
La torre presenta planta rectangular y contiene dos salas superpuestas. La distribución interior es resultado de la posterior utilización como vivienda.
La puerta de entrada se encontraba en la parte N y sería a media altura. El acceso principal se realiza por la cara norte, por una puerta bajo la original. Existe otra puerta, en la cara sur, realizada también con posterioridad. Esta sala debía tener su acceso desde arriba, al igual que el resto de las torres de la época. Su configuración actual es el resultado de su re utilización posterior.
El acceso a la sala superior se realiza por una escalera situada en la esquina noroeste que desemboca, en primer lugar, en una sala alargada cubierta con una bóveda de cañón de ladrillo. Junto a ella y tras atravesar un arco de medio punto también de ladrillo, de importantes dimensiones, aparece la sala principal. Dicha sala se cubre con una cúpula rebajada sustentada por cuatro pechinas de ladrillo. Dos aspilleras elevadas en las caras este y oeste y la ventana-puerta original en el norte.
Continuando la ascensión por la escalera se llega a la azotea, conservada en su mayor parte, aunque ha perdido las piezas de coronación del peto.
Toda la construcción está realizada en mampostería enripiada de hiladas poco regulares. En algunas partes presenta restos de enlucido.
Como característica constructiva, el hecho de matar las esquinas con formas curvas, probablemente para soportar los impacto de artillería.
El resto de muralla que todavía se conserva está situado al oeste de la torre principal y se construye con grandes piezas pétreas, lo que hace suponer que pudiera tratarse de una muralla anterior, de época ibero-romana, ampliada para mejorar sus características defensivas.
La superficie circundante presenta numerosos fragmentos de cerámica común de cocina, lo que aconseja una prospección arqueológica detallada, dada su cantidad.