serezade
martes, 25 de agosto de 2015
lunes, 17 de febrero de 2014
o Torre del Cortijo de la Torre
A 728 m. de Altitud.
Formaba parte de un entramado fortificado más amplio que la torre misma.
Poseía una muralla que la rodeaba de la que todavía quedan algunos restos.
La muralla que todavía se conserva se encuentra en la parte O. y presenta piezas de piedra de gran tamaño, lo cual señala el posible origen íbero o romano de la fortificación.
La torre presenta planta rectangular y contiene dos salas superpuestas. La distribución interior es resultado de la posterior utilización como vivienda.
La puerta de entrada se encontraba en la parte N y sería a media altura. El acceso principal se realiza por la cara norte, por una puerta bajo la original. Existe otra puerta, en la cara sur, realizada también con posterioridad. Esta sala debía tener su acceso desde arriba, al igual que el resto de las torres de la época. Su configuración actual es el resultado de su re utilización posterior.
El acceso a la sala superior se realiza por una escalera situada en la esquina noroeste que desemboca, en primer lugar, en una sala alargada cubierta con una bóveda de cañón de ladrillo. Junto a ella y tras atravesar un arco de medio punto también de ladrillo, de importantes dimensiones, aparece la sala principal. Dicha sala se cubre con una cúpula rebajada sustentada por cuatro pechinas de ladrillo. Dos aspilleras elevadas en las caras este y oeste y la ventana-puerta original en el norte.
Continuando la ascensión por la escalera se llega a la azotea, conservada en su mayor parte, aunque ha perdido las piezas de coronación del peto.
Toda la construcción está realizada en mampostería enripiada de hiladas poco regulares. En algunas partes presenta restos de enlucido.
Como característica constructiva, el hecho de matar las esquinas con formas curvas, probablemente para soportar los impacto de artillería.
El resto de muralla que todavía se conserva está situado al oeste de la torre principal y se construye con grandes piezas pétreas, lo que hace suponer que pudiera tratarse de una muralla anterior, de época ibero-romana, ampliada para mejorar sus características defensivas.
La superficie circundante presenta numerosos fragmentos de cerámica común de cocina, lo que aconseja una prospección arqueológica detallada, dada su cantidad.
jueves, 23 de enero de 2014
SEMANA SANTA “Los Pasos”
El Jueves Santo. Se trata de la
representación de la Pasión y Muerte de Jesucristo que se lleva a cabo el
Jueves Santo en un paraje conocido por el Calvario, lugar envuelto en una
sobrecogedora magia donde retumban de especial forma las palabras que cada año
nos relatan la que es tenida por muchos como la historia más grande jamás
contada. Los orígenes de estas representaciones pasionales se pierden en la
memoria colectiva de los fuensanteños, si bien no fue hasta 1976 cuando fueron
rescatadas del olvido e impulsadas de nuevo con notable éxito.
Las primitivas escenificaciones se realizaron hasta el comienzo de la contienda civil de 1936-39, y se llevaban a cabo durante el jueves y el Viernes Santo.
De ellas recuerdan los más viejos del lugar algunos versos y el "Paso de Abraham e Isaac", hoy desaparecido, y la procesión del Beso, antaño integrada en la Representación de los Pasos, y que en la actualidad evoca el emotivo encuentro de Jesús con su Madre en las calles de Fuensanta. La escenificación actual comienza con la Santa Cena, prosiguiendo con la traición de Judas, la oración en el huerto, el prendimiento, el lavatorio de manos de Pilatos, la subida al Calvario, la crucifixión entre los ladrones Gestas y Dimas, y la espiración, siendo éstos instantes los de mayor expresión dramática de la representación, donde el entorno, la música y la iluminación ayudan a sublimar la emoción de tan crucial momento.
Las primitivas escenificaciones se realizaron hasta el comienzo de la contienda civil de 1936-39, y se llevaban a cabo durante el jueves y el Viernes Santo.
De ellas recuerdan los más viejos del lugar algunos versos y el "Paso de Abraham e Isaac", hoy desaparecido, y la procesión del Beso, antaño integrada en la Representación de los Pasos, y que en la actualidad evoca el emotivo encuentro de Jesús con su Madre en las calles de Fuensanta. La escenificación actual comienza con la Santa Cena, prosiguiendo con la traición de Judas, la oración en el huerto, el prendimiento, el lavatorio de manos de Pilatos, la subida al Calvario, la crucifixión entre los ladrones Gestas y Dimas, y la espiración, siendo éstos instantes los de mayor expresión dramática de la representación, donde el entorno, la música y la iluminación ayudan a sublimar la emoción de tan crucial momento.
Iglesia de Nuestra Señora de la
Fuensanta
Desde el punto de vista arquitectónico, es el bien más valioso de este pueblo. Se trata de un modesto edificio del siglo XVI, de estilo renacentista, realizado con buena sillería. Originalmente presentaba una única nave, a la que se le añadió un cuerpo en el siglo XIX. Esta nueva nave, con capillas hornacinas en el muro, se une a la originalidad mediante arcos apuntados sobre pesadas columnas toscanas. Se cubre el templo con techumbre de madera, oculta tras una decoración de estuco. El presbiterio muestra una bóveda sobre pechinas, decorada con pinturas. Su exterior, muy austero, muestra una sencilla portada consistente en un arco de medio punto, sobre el que se dispone una ventana adintelada. La portada aparece ligeramente descentrada como consecuencia de la ampliación del templo, ubicándose a la derecha una ventana y un óculo superior. Lateralmente encontramos otra portada, muy sencilla y austera. El elemento más singular del templo es su torre, ubicada lateralmente entre las dos portadas. Incorporada al templo, está realizada en sillería, salvo el último cuerpo, de campanas, que está realizado con ladrillo.
Desde el punto de vista arquitectónico, es el bien más valioso de este pueblo. Se trata de un modesto edificio del siglo XVI, de estilo renacentista, realizado con buena sillería. Originalmente presentaba una única nave, a la que se le añadió un cuerpo en el siglo XIX. Esta nueva nave, con capillas hornacinas en el muro, se une a la originalidad mediante arcos apuntados sobre pesadas columnas toscanas. Se cubre el templo con techumbre de madera, oculta tras una decoración de estuco. El presbiterio muestra una bóveda sobre pechinas, decorada con pinturas. Su exterior, muy austero, muestra una sencilla portada consistente en un arco de medio punto, sobre el que se dispone una ventana adintelada. La portada aparece ligeramente descentrada como consecuencia de la ampliación del templo, ubicándose a la derecha una ventana y un óculo superior. Lateralmente encontramos otra portada, muy sencilla y austera. El elemento más singular del templo es su torre, ubicada lateralmente entre las dos portadas. Incorporada al templo, está realizada en sillería, salvo el último cuerpo, de campanas, que está realizado con ladrillo.
La Leyenda del
peñón del ajo
La historia
sobre la leyenda del Peñón del Ajo, es una historia como tantas otras, que
cuentan los fabulosos tesoros que dejaron escondidos los moros, cuando fueron
expulsados de España.
En la mente
popular esos tesoros, cuentan como grandes cantidades de oro y plata fueron
escondidos ante la posibilidad de poder recuperar ya que no podían llevarse
nada material con ellos, siguiendo conservando el recuerdo del lugar y el
sitio, pasando de generación en generación con el anhelo de poder recuperar, no
siendo todos los tesoros de metales preciosos, ya que existen tesoros
literarios, artísticos, científicos,etc... no siendo menos valiosos que los
anteriores, debemos tener en cuenta que la cultura Andalusí, fue el primer
Renacimiento Cultural Europeo llegando a un desarrollo cultural inmenso, siendo
el Peñón del Ajo uno de esos lugares en los que se cuentan que hay un tesoro
atractivo para muchas personas que han ido a excavar con la ilusión de ser los
afortunados.
Refiriéndonos a
la zona del Peñón del Ajo, podemos decir que hay un tesoro visto y comprobado
que son las Pinturas Rupestres que jóvenes de Fuensanta se encontraron en Peña
Rubias.
Siendo probable
si se visita el Peñón del Ajo, que fuese un asentamiento humano en época
Prehistórica siendo demostrado por las piezas arqueológicas encontradas en el
mismo peñón ( piedra de moler grano diferentes hachas de piedra, una punta de
flecha de cobre...), decir que el Peñón del Ajo es un tesoro, ya sea por los
tesoros allí enterados o por los restos arqueológicos , como por la belleza del
mismo Peñón
Si
las piedras hablasen
Mi pueblo Fuensanta: Que más orgullo existe
en este mundo el poder hablar como te diste tus sentimientos, de sus tantos
rincones hermosos y llenos de recuerdos.
Desde que mi mente alcanza a recordar de todo
lo visto en el pueblo de Fuensanta, a lado de la reina de las aguas esta
ubicado el Lavadero que como su propio nombre indica le pusieron dicho nombre
porque su cometido era para que todas las mujeres del pueblo fuesen a lavar la
ropa de su familia, en su tiempo era un punto de confidencia para descargar la
monotonía del día.
Era un alivio el coger tu canasta de ropa y
arrodillada ver pasar el agua clara y
cristalina su corriente se llevaba las burbujas del jabón de lavar que ellas
misma confeccionaban era un recreo para la vista, y a la vez un descanso para
descargar los acontecimientos del día a día.
Parecía que el esfuerzo realizado a simple
vista no era como tal, los pollos del paseo y sus barandas se llenaban de ropa
para secar, que en la distancia con el viento parecía un paisaje de colorido y
movimiento.
Sus losas con el paso del tiempo se han ido
gastando, su rugosidad ya no es lo que antaño fue si pudiesen hablar todo lo
escuchado no habría libro con más volumen en el mundo, sin embargo se quedan
calladas como piedras que son, han sido testigos mudos de la historias
familiares de Fuensanta.
Solo él fue santeño que ha vivido aquí sabe
de su importancia. Ahora ya sus
aguas se callaron solo ha quedado como
un monumento mudo y silencioso que solo el paseante que anteriormente lo
visitaba comprende la importancia que tuvo en su momento para Fuensanta.
Mercedes Carrillo Gómez 2012
domingo, 29 de diciembre de 2013
Cuenta la
leyenda. En Fuensanta una familia de rancio abolengo a la que pertenecía en
casi su totalidad las tierras, las fuentes, los caminos y todo aquello de lo
que pudiera extraerse provecho alguno. Tenía fijada su residencia en el lugar que dominan
Cazalla, donde habían construido una enorme vivienda para su comodidad y
estancia, servida por numerosos criados y sirvientes.
Algunas de sus
tierras las habían arrendado a los campesinos, a los que extorsionaban y
gravaban cada día más con las desorbitadas rentas. Debían pagar asimismo altos
tributos para que su ganado pudiera beber en los abrevaderos de que disponían
esta familia. Todo ello hacía que los campesinos pasaran grandes estrecheces y
penurias. Sucedió que durante varios años se padeció en todo el país una de las
mayores sequías que jamás se hayan conocido, quedando muchas fuentes secas y
las tierras yermas e improductivas. Los campesinos enfermaban, y muchos de
ellos morían ante el alarmante estado de miseria en el que se hallaban.
Sólo de una de
todas las fuentes sequía manando agua en abundancia. A esta fuente acudía todos
los días una criada negra que llevaba el agua hasta la mesa de sus señores, que
eran los dueños de aquéllas. A los campesinos les estaba vetado el uso de la
misma, puesto que no disponían del dinero suficiente que se les exigía para
utilizar el agua, al haberlo empleado todo en el cargo de las rentas que
gravaban el uso de las tierras.
La criada de
corazón noble y bondadoso habíase apiadado de los campesinos ante su lamentable
situación, y todos los días sin que el señorito se apercibiera dejaba grandes
cántaros de agua escondidos, de los cuales, surtían se los campesinos, y
gracias a ellos podían ir viviendo.
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